En este debate participan tres importantes autores británicos: Margaret Boden (ciencias cognitivas), Barry C. Smith (filosofía) y Steven Rose (neurobiología).
Neuroscience vs. Philosophy
Este blog es un instrumento informal de estudio y reflexión. Incluye también temática psicológica y de ciencias cognitivas en general. Normalmente varias de sus entradas estarán en construcción y la mayoría permanecerán abiertas (©Alfredo Martínez Sánchez)
Those who ignore philosophy are condemned to repeat it
Those who believe themselves to be exempt from philosphy influence are usually the slaves of some defunct philosopher
(Adaptación de Paul Thagard de las frases de Santayana y Keynes)
Those who believe themselves to be exempt from philosphy influence are usually the slaves of some defunct philosopher
(Adaptación de Paul Thagard de las frases de Santayana y Keynes)
Mostrando entradas con la etiqueta Ciencia Cognitiva. Mostrar todas las entradas
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lunes, 28 de mayo de 2018
sábado, 5 de marzo de 2016
Surfing Uncertainty. El último libro de Andy Clark

Clark presenta esta obra en términos que ya se encuentran en otros trabajos anteriores y que aluden al problema mente-cuerpo, la cuestión de la "materia pensante": cómo la materia da lugar al pensamiento (a la mente, en general). Según Clark, hoy tenemos, por fin, una pista clara para tratar de empezar a resolver el problema. Esa pista es la noción de predicción, cuyo significado resume así mediante la metáfora del surf: Para lidiar con rapidez y fluidez con un mundo incierto y ruidoso nuestros cerebros se han convertido en maestros de la predicción, y surfean las olas de la ruidosa y ambigua estimulación sensorial tratando de adelantarse a ellas p. xiv).
Entrevista con Andy Clark sobre su último libro (en inglés):
Andy Clark on Prediction, Action, and the Embodied Mind (BSP 126)
domingo, 6 de octubre de 2013
The Emotional Dog and Its Rational Tail: A Social Intuitionist Approach to Moral Judgment
Sobre este conocido artículo de J. Haidt (2001), profusamente citado, solo voy a señalar algunos puntos que me parecen personalmente interesantes.
1-En la p. 818 podemos leer "It must be stressed that the contrast of intuition and reasoning is not the contrast of emotion and cognition". Intuición y razonamiento son dos formas de cognición, a diferencia de la emoción.
Este punto me resulta interesante en el siguiente sentido ilustrado con un ejemplo: En un programa de televisión dedicado al neuromarketing he visto cómo emoción e intuición se asociaban, con mayor o menor grado de confusión, y se oponían, como un todo, al razonamiento (la contribución de Punset al programa es un claro ejemplo de esto).
2-Un segundo aspecto es la referencia a los filósofos. Encontramos dos tipos de referencias:
-Por una parte, las que conciernen al conflicto entre razón y emoción, a la historia del racionalismo en filosofía y psicología, y a su alternativa "intuicionista" (Shaftesbury, Hutcheson, Hume, Smith).
-Por otra, aquellas en que aparecen como una excepción en el modo de producir juicios morales (o como un ejemplo de un modo poco habitual de hacerlo): "Reasoning can occurs privately [...], and such solitary moral reasoning may be common among philosophers and among those who have a high need for cognition" (820). Igualmente, una vez establecido el caracter intuitivo de los juicios morales y que el razonamiento moral tiende a ser una justificación o un "relato" a posteriori, el autor concluye "reasoning is rarely used to question one´s own attitudes or beliefs" (819). Pero, a continuación, puntualiza "However, people are capable of engaging in private moral reasoning [...]. Although some of these cases may be illusions (see the post hos reasoning problem, below), other cases may be real, particularly among philosophers, one of the few groups that has been found to reason well (Kuhn, 1991). The full social intuitionist model therefore includes two ways in which private reasoning can shape moral judgments" (819). Una posible consecuencia de esta observación sería -especulo- que la sociedad necesita filósofos que puedan introducir en el espacio público juicios morales adecuadamente razonados o que puedan proporcionar referencias de razonamiento moral, bien para ser discutidos en la esfera pública, bien para ser estimados en la intimidad de la lectura. Y como el autor afirma en páginas anteriores, "Baron (1998) has demostrated that people following their moral intuitions often bring about nonoptimal or even disastrous consequences in matters of public policy, public health, and the tort system" (815).
El propio trabajo de Haidt (y podría hacerse extensivo a estudios propiamente neurocientíficos sobre la materia) tiene entre sus fines últimos que la comprensión de las bases intuitivas del juicio moral contribuya a la mejora de la calidad del juicio moral y de la conducta (815). Pues bien, parece que de todo esto pueden inferirse algunas consequencias interesantes con respecto al papel de la filosofía que nuestro ministro Wert está dispuesto a sacrificar (en favor, entre otras opciones, de la religión y del latín).
[NOTA: Esto me recuerda, por otra parte, el debate sobre la presunta agudeza de la intuición en los filósofos y la filosofía experimental (Nichols, etc.). En la perspectiva de Haidt la figura del filósofo no aparece como un ejemplo de intuitición, sino más bien como una excepción o un aspecto residual del modelo intuicionista]
3-Un tercer aspecto es claramente subrayado por Haidt: el modelo social intuicionista es antirracionalista solamente en un sentido limitado, pues pretende ser únicamente descriptivo, no prescriptivo o normativo (815). Algunos de los alojados en la ola de la neuromanía parecen no ser conscientes de esta distinción.
1-En la p. 818 podemos leer "It must be stressed that the contrast of intuition and reasoning is not the contrast of emotion and cognition". Intuición y razonamiento son dos formas de cognición, a diferencia de la emoción.
Este punto me resulta interesante en el siguiente sentido ilustrado con un ejemplo: En un programa de televisión dedicado al neuromarketing he visto cómo emoción e intuición se asociaban, con mayor o menor grado de confusión, y se oponían, como un todo, al razonamiento (la contribución de Punset al programa es un claro ejemplo de esto).
2-Un segundo aspecto es la referencia a los filósofos. Encontramos dos tipos de referencias:
-Por una parte, las que conciernen al conflicto entre razón y emoción, a la historia del racionalismo en filosofía y psicología, y a su alternativa "intuicionista" (Shaftesbury, Hutcheson, Hume, Smith).
-Por otra, aquellas en que aparecen como una excepción en el modo de producir juicios morales (o como un ejemplo de un modo poco habitual de hacerlo): "Reasoning can occurs privately [...], and such solitary moral reasoning may be common among philosophers and among those who have a high need for cognition" (820). Igualmente, una vez establecido el caracter intuitivo de los juicios morales y que el razonamiento moral tiende a ser una justificación o un "relato" a posteriori, el autor concluye "reasoning is rarely used to question one´s own attitudes or beliefs" (819). Pero, a continuación, puntualiza "However, people are capable of engaging in private moral reasoning [...]. Although some of these cases may be illusions (see the post hos reasoning problem, below), other cases may be real, particularly among philosophers, one of the few groups that has been found to reason well (Kuhn, 1991). The full social intuitionist model therefore includes two ways in which private reasoning can shape moral judgments" (819). Una posible consecuencia de esta observación sería -especulo- que la sociedad necesita filósofos que puedan introducir en el espacio público juicios morales adecuadamente razonados o que puedan proporcionar referencias de razonamiento moral, bien para ser discutidos en la esfera pública, bien para ser estimados en la intimidad de la lectura. Y como el autor afirma en páginas anteriores, "Baron (1998) has demostrated that people following their moral intuitions often bring about nonoptimal or even disastrous consequences in matters of public policy, public health, and the tort system" (815).
El propio trabajo de Haidt (y podría hacerse extensivo a estudios propiamente neurocientíficos sobre la materia) tiene entre sus fines últimos que la comprensión de las bases intuitivas del juicio moral contribuya a la mejora de la calidad del juicio moral y de la conducta (815). Pues bien, parece que de todo esto pueden inferirse algunas consequencias interesantes con respecto al papel de la filosofía que nuestro ministro Wert está dispuesto a sacrificar (en favor, entre otras opciones, de la religión y del latín).
[NOTA: Esto me recuerda, por otra parte, el debate sobre la presunta agudeza de la intuición en los filósofos y la filosofía experimental (Nichols, etc.). En la perspectiva de Haidt la figura del filósofo no aparece como un ejemplo de intuitición, sino más bien como una excepción o un aspecto residual del modelo intuicionista]
3-Un tercer aspecto es claramente subrayado por Haidt: el modelo social intuicionista es antirracionalista solamente en un sentido limitado, pues pretende ser únicamente descriptivo, no prescriptivo o normativo (815). Algunos de los alojados en la ola de la neuromanía parecen no ser conscientes de esta distinción.
martes, 12 de febrero de 2013
COGNITIVISMO, MENTE Y COGNICIÓN (Algunos conceptos y definiciones)
En principio, el término cognición en el contexto de las ciencias cognitivas hace referencia a una serie de capacidades como percepción, memoria, atención, lenguaje, aprendizaje y resolución de problemas. Por otro lado, la perspectiva cognitivista común se caracterizó por su asunción de una teoria computacional de la mente, cuyos elementos fundamentales serían dos:
- Reglas o algoritmos.
Según Lycan (en Guttenplan, p. 319) el cognitivismo implica básicamente que:
- La explicación psicológica remite a estados y episodios internos.
- Los seres humanos y otros organismo psicológicos deben ser entendidos como sistemas de procesamiento de información. (Pero ¿qué es información?. Una aproximación interesante al concepto de información es la de Dretske en Knowledge and the Flow of Information).
En neurociencia cognitiva, lo "cognitivo" hace referencia, básicamente, a la dimensión psicológica o funcional (frente a la estructural y neurobiológica).
En cuanto a la diferencia entre mente y cognición, no siempre es clara o necesaria, pero si se busca una distinción mi propuesta provisional sería limitar la cognición a determinados procesos inconscientes (generalmente computacionales). En este sentido, la mente supondría añadir la conciencia y las emociones -aunque la separación entre cognición y emoción sea, de hecho, problemática-.
El concepto de cognición también es relevante en el debate sobre conciencia de acceso/conciencia fenoménica (Block, Lamme, Dehaene, etc.). En este debate la cognición suele aparecer asociada a la noción de acceso. Los defensores del enfoque disociacionista (es decir, partidarios de disociar el acceso de la fenomenalidad: Block, Lamme, etc.) separan la fenomenalidad ("qualia", en un sentido amplio, o lo que otros llaman experiencia subjetiva) de la cognición.
Thagard (2005)
Esta autor ha caracterizado claramente la cognición y la mente (no habría aquí distinción entre ellas) en términos de representación y computación. Ha propuesto la expresión CRUM (Computational-Representational Understanding of Mind) para denominar la hipótesis central de la ciencia cognitiva: la mejor forma de entender el pensamiento es en términos de estructuras representacionales en la mente y de procedimientos computacionales que operan sobre esas estructuras (p. 10).
[Cf. la noción de GOFAI (Good Old-Fashioned Artificial Intelligence) propuesta por Haugeland]
Clark (2001) (Midware)
Explicó así la concepción de la mente que surgió en los primeros tiempos de las ciencias cognitivas: "La mente no era una cosa fantasmagórica, sino la operación de un sistema computacional formal implementado en el meatware del cerebro [...] El cerebro puede ser la implementación (local, terrenal, biológica) estándard, pero la cognición es una realidad a nivel de programa" (p. 13).
Haugeland (1981) (En Having Thought)
"Cognitivism, then, can be summed up in a slogan: the mind is to be undertood as an information processing system" (p. 26).
"Cognitivism is heir to this tradition [racionalismo]: to be intelligent is to be able to manipulate (according to rational rules) "clear and distinct" quasilinguistic representations -only now they´re sullied by omissions, probabilities, and heuristics. Deported from the immortal soul, however, they forfeit their original epistemic anchorage in the honesty of God and the natural light of reason [...] (pp. 39-40).
Shapiro (2011)
Ha señalado el carácter internalista del cognitivismo clásico (como postura tradicional de las ciencias cognitivas): "Las tareas cognitivas tienen un punto de inicio y de final determinado. Puesto que la cognición empieza con un imput hacia el cerebro y termina con un output desde el cerebro, la ciencia cognitiva puede limitar sus investigaciones a procesos dentro de la cabeza, sin tener en cuenta el mundo más allá del organismo" (p. 27).
Menary (2006)
Cuando Menary explica su propuesta "integracionista" recurre frecuentemente a la noción de "tarea cognitiva". Por ejemplo: "Nos implicamos en prácticas cognitivas, manipulando vehículos externos, para completar tareas cognitivas y esta es la marca de lo cognitivo" (p. 330). En una nota aclara: "Una definición general de una tarea cognitiva puede facilmente resultar vacía y poco útil. Si definimos la tarea cognitiva como cualquier tarea para cuya realización es necesaria la cognición, entonces casi cualquier tarea será cognitiva. Creo que es más útil pensar en tareas cognitivas como aquellas que implican el ejercicio de una particular capacidad cognitiva, como recordar una fecha, resolver un problema, aprender a conducir, etc. Estas son tareas dónde el ejercicio de las capacidades cognitivas está directamente ligado a su realización satisfactoria (to their successful completion)" (p. 343). Vemos, por tanto, que la noción de tarea cognitiva remite a la de capacidad cognitiva, que tampoco es definida, sino ilustrada mediante ejemplos.
Adams y Aizawa (varios)
En el debate en torno a la mente extendida Adams y Aizawa han propuesto una idea sobre qué es cognitivo: "the mark of the cognitive" ("a rather orthodox theory of the nature of the cognition" -2001, p. 52). En síntesis, la idea es que lo cognitivo supone un tipo especial de procesos que implican "representaciones no-derivadas" (p. 53). Estas representaciones se caracterizan por poseer un contenido intrínseco [sobre la noción de contenido en filosofía de la mente v., la entrada correspondiente en este blog]. Las representaciones no derivadas dependen del cerebro, lo que lleva a los autores a rechazar las concepciones externalistas (Clark, etc.) y a defender el "intracranealismo cognitivo contingente".
-"A first essential condition on the cognitive is that cognitive states must involve
intrinsic, non-derived content" (Adams y Aizawa 2001, p. 48).
Hay una segunda condición que hace referencia al tipo de procesos, pero más que identificar o definir el tipo de procesos que son cognitivos, lo que los autores hacen es señalar las diferencias entre procesos internos y procesos extendidos (que involucran recursos externos). [Este criterio parece incurrir en petición de principio ya que lo que se afirma es que los procesos implicados en la actividad cognitiva intracraneal son diferentes de los procesos implicados en la actividad cognitiva que utiliza herramientas externas, por tanto -esta sería presumiblemente la inferencia-, no hay cognición transcraneal. Pero esto supone asumir que solo son cognitivos los procesos internos. La diferencia de procesos por sí misma no demuestra nada, a no ser que se justifique que esta diferencia determina la frontera entre lo que es cognitivo y lo que no lo es, pero únicamente se dice que algo no es congitivo porque involucra procesos diferentes a los internos].
Menary (2010) Introduction to the special issue on 4E cognition
Menary defiende una noción de cognitivismo y de cognición en contraste explícito con la concepción de Adams y Aizawa: entiende la cognición simplemente como manipulación de representaciones. Y puntualiza: "I do not think that cognitivism is committed to anything stronger than this. Indeed, it would be unwise for cognitivists to hold to Adams´ and Aizawa´s stronger version of cognitivism -that only manipulations of representations with underived content count as cognitive- as this leads to the counter-intuitive conclusion that the many example of empirical work on brain´s transformation by internalising public symbol systems do not count as cognition" (p. 459, n. 2).
Menary también distingue entre cierto cognitivismo débil, según el cual la cognición implica a veces representaciones (Clark, Sutton), y posiciones enactivistas (Chemero, Hutton).
Sutton et al. (2010)
Los autores se ven a sí mismos como ocupando un terreno intermedio (que compartirían con Clark y otros) entre la versión internalista del cognitivismo y el externalismo anti-cognitivista (p. 529). Sutton et al., mantienen una versión de la teoría representacional-computacional de la mente. Esta es la razón -afirman- por la que son a veces criticados por ciertos anti-cognitivistas extremos, quienes les acusarían de no proponer que la misma idea de cognición es un error y de no renunciar a la ciencia cognitiva (el presunto extremista es Button 2008, y también se mencionan Malafouris 2004 y Dreyfus 2007) (p. 528).
Considerando la noción de cognitivismo que aparece en Adams y Aizawa como aquella postura según la cual la cognición supone ciertas formas de manipulación de representaciones no derivadas, los autores afirman que tal noción es aceptada por Clark, pero que éste añade que la cognición también supone frecuentemente manipulaciones de representaciones derivadas (p. 528, n. 12).
Chemero (2009)
"Radical embodied cognitive science, very roughly, is the thesis that cognition is to be described in terms of agent-environment dynamics, and not in terms of computation and representation" (p. x).
Estados cognitivos frente a estados perceptivos (etc.) (Bayne)
Cognición y Función
SOBRE LA DIFERENCIA ENTRE MENTE Y COGNICIÓN (lo mental y lo cognitivo)
Adams y Aizawa (2001)
"The traditional question in the philosophy of mind is the mark of the mental. Here
we assume without argument that the mental is not the same as the cognitive, hence
that the mark of the mental is not the same as the mark of the cognitive. We take
learning, remembering, sensing, perceiving, and thinking to be paradigm cases of
cognitive processing. Further, we assume that qualia and phenomenal consciousness,
while real and associated with cognitive process, are not in themselves essential
elements of cognitive processes. Thus, we assume without argument that there can
be cognitive processes that lack associated quale and are not phenomenally conscious
to any agent" (p. 48).
Cf., con la posición de Clark frente a Noë (en la versión de Clark es dudoso que la mente extendida abarque también la conciencia).
Hutto (2011)
En su reseña de The Extended Mind (Menary -ed.,- 2010), Hutto define el externalismo activo (Chalmers y Clark) mediante cierta relación (y diferencia, por tanto) entre lo mental y lo cognitivo (o entre mente y cognición): El externalismo activo es la concepción "que sostiene que los procesos cognitivos subyacentes que hacen posibles ciertas ocurrencias mentales no están, al menos en algunas ocasiones, enteramente confinadas al cerebro" (p. 785). Y algo más adelante: "Sostienen [los defensores de la hipótesis de la mente extendida] que cuando se cumplen ciertos criterios específicos los procesos cognitivos activos en los que superviene la mente se extienden al entorno" (p. 786).
Por tanto, parece que se trata de dos niveles distintos siendo el nivel "bajo" o subyacente el cognitivo y el "superior" el mental.
Clark y Chalmers (1998)
Titulan una de sus secciones "From Cognition to Mind". Es cuando introducen el ejemplo del cuaderno de Otto (es decir, "de Tetris a Otto").
Como yo lo veo
La distinción entre mente y sistema cognitivo (dejando aparte la cuestión de la conciencia) podría corresponderse con un nivel metafísico y un nivel (mientras se me ocurre un término mejor) científico-instrumental. Desde este punto de vista, un sistema cognitivo extendido no tendría por qué implicar necesariamente una mente extendida.
- Reglas o algoritmos.
- Símbolos o representaciones simbólicas.
En su manual de 1967 (Cognitive Psichology) Neisser señalaba: "Tal como se emplea aquí, el término “cognición” se refiere a todos los procesos mediante los cuales el ingreso [input] sensorial es transformado, reducido, elaborado, almacenado, recobrado o utilizado" (Psicología Cognoscitiva, p. 14).
Según Lycan (en Guttenplan, p. 319) el cognitivismo implica básicamente que:
- La explicación psicológica remite a estados y episodios internos.
- Los seres humanos y otros organismo psicológicos deben ser entendidos como sistemas de procesamiento de información. (Pero ¿qué es información?. Una aproximación interesante al concepto de información es la de Dretske en Knowledge and the Flow of Information).
En neurociencia cognitiva, lo "cognitivo" hace referencia, básicamente, a la dimensión psicológica o funcional (frente a la estructural y neurobiológica).
En cuanto a la diferencia entre mente y cognición, no siempre es clara o necesaria, pero si se busca una distinción mi propuesta provisional sería limitar la cognición a determinados procesos inconscientes (generalmente computacionales). En este sentido, la mente supondría añadir la conciencia y las emociones -aunque la separación entre cognición y emoción sea, de hecho, problemática-.
El concepto de cognición también es relevante en el debate sobre conciencia de acceso/conciencia fenoménica (Block, Lamme, Dehaene, etc.). En este debate la cognición suele aparecer asociada a la noción de acceso. Los defensores del enfoque disociacionista (es decir, partidarios de disociar el acceso de la fenomenalidad: Block, Lamme, etc.) separan la fenomenalidad ("qualia", en un sentido amplio, o lo que otros llaman experiencia subjetiva) de la cognición.
Thagard (2005)
Esta autor ha caracterizado claramente la cognición y la mente (no habría aquí distinción entre ellas) en términos de representación y computación. Ha propuesto la expresión CRUM (Computational-Representational Understanding of Mind) para denominar la hipótesis central de la ciencia cognitiva: la mejor forma de entender el pensamiento es en términos de estructuras representacionales en la mente y de procedimientos computacionales que operan sobre esas estructuras (p. 10).
[Cf. la noción de GOFAI (Good Old-Fashioned Artificial Intelligence) propuesta por Haugeland]
Clark (2001) (Midware)
Explicó así la concepción de la mente que surgió en los primeros tiempos de las ciencias cognitivas: "La mente no era una cosa fantasmagórica, sino la operación de un sistema computacional formal implementado en el meatware del cerebro [...] El cerebro puede ser la implementación (local, terrenal, biológica) estándard, pero la cognición es una realidad a nivel de programa" (p. 13).
Haugeland (1981) (En Having Thought)
"Cognitivism, then, can be summed up in a slogan: the mind is to be undertood as an information processing system" (p. 26).
"Cognitivism is heir to this tradition [racionalismo]: to be intelligent is to be able to manipulate (according to rational rules) "clear and distinct" quasilinguistic representations -only now they´re sullied by omissions, probabilities, and heuristics. Deported from the immortal soul, however, they forfeit their original epistemic anchorage in the honesty of God and the natural light of reason [...] (pp. 39-40).
Shapiro (2011)
Ha señalado el carácter internalista del cognitivismo clásico (como postura tradicional de las ciencias cognitivas): "Las tareas cognitivas tienen un punto de inicio y de final determinado. Puesto que la cognición empieza con un imput hacia el cerebro y termina con un output desde el cerebro, la ciencia cognitiva puede limitar sus investigaciones a procesos dentro de la cabeza, sin tener en cuenta el mundo más allá del organismo" (p. 27).
Menary (2006)
Cuando Menary explica su propuesta "integracionista" recurre frecuentemente a la noción de "tarea cognitiva". Por ejemplo: "Nos implicamos en prácticas cognitivas, manipulando vehículos externos, para completar tareas cognitivas y esta es la marca de lo cognitivo" (p. 330). En una nota aclara: "Una definición general de una tarea cognitiva puede facilmente resultar vacía y poco útil. Si definimos la tarea cognitiva como cualquier tarea para cuya realización es necesaria la cognición, entonces casi cualquier tarea será cognitiva. Creo que es más útil pensar en tareas cognitivas como aquellas que implican el ejercicio de una particular capacidad cognitiva, como recordar una fecha, resolver un problema, aprender a conducir, etc. Estas son tareas dónde el ejercicio de las capacidades cognitivas está directamente ligado a su realización satisfactoria (to their successful completion)" (p. 343). Vemos, por tanto, que la noción de tarea cognitiva remite a la de capacidad cognitiva, que tampoco es definida, sino ilustrada mediante ejemplos.
Adams y Aizawa (varios)
En el debate en torno a la mente extendida Adams y Aizawa han propuesto una idea sobre qué es cognitivo: "the mark of the cognitive" ("a rather orthodox theory of the nature of the cognition" -2001, p. 52). En síntesis, la idea es que lo cognitivo supone un tipo especial de procesos que implican "representaciones no-derivadas" (p. 53). Estas representaciones se caracterizan por poseer un contenido intrínseco [sobre la noción de contenido en filosofía de la mente v., la entrada correspondiente en este blog]. Las representaciones no derivadas dependen del cerebro, lo que lleva a los autores a rechazar las concepciones externalistas (Clark, etc.) y a defender el "intracranealismo cognitivo contingente".
-"A first essential condition on the cognitive is that cognitive states must involve
intrinsic, non-derived content" (Adams y Aizawa 2001, p. 48).
Hay una segunda condición que hace referencia al tipo de procesos, pero más que identificar o definir el tipo de procesos que son cognitivos, lo que los autores hacen es señalar las diferencias entre procesos internos y procesos extendidos (que involucran recursos externos). [Este criterio parece incurrir en petición de principio ya que lo que se afirma es que los procesos implicados en la actividad cognitiva intracraneal son diferentes de los procesos implicados en la actividad cognitiva que utiliza herramientas externas, por tanto -esta sería presumiblemente la inferencia-, no hay cognición transcraneal. Pero esto supone asumir que solo son cognitivos los procesos internos. La diferencia de procesos por sí misma no demuestra nada, a no ser que se justifique que esta diferencia determina la frontera entre lo que es cognitivo y lo que no lo es, pero únicamente se dice que algo no es congitivo porque involucra procesos diferentes a los internos].
Menary (2010) Introduction to the special issue on 4E cognition
Menary defiende una noción de cognitivismo y de cognición en contraste explícito con la concepción de Adams y Aizawa: entiende la cognición simplemente como manipulación de representaciones. Y puntualiza: "I do not think that cognitivism is committed to anything stronger than this. Indeed, it would be unwise for cognitivists to hold to Adams´ and Aizawa´s stronger version of cognitivism -that only manipulations of representations with underived content count as cognitive- as this leads to the counter-intuitive conclusion that the many example of empirical work on brain´s transformation by internalising public symbol systems do not count as cognition" (p. 459, n. 2).
Menary también distingue entre cierto cognitivismo débil, según el cual la cognición implica a veces representaciones (Clark, Sutton), y posiciones enactivistas (Chemero, Hutton).
Sutton et al. (2010)
Los autores se ven a sí mismos como ocupando un terreno intermedio (que compartirían con Clark y otros) entre la versión internalista del cognitivismo y el externalismo anti-cognitivista (p. 529). Sutton et al., mantienen una versión de la teoría representacional-computacional de la mente. Esta es la razón -afirman- por la que son a veces criticados por ciertos anti-cognitivistas extremos, quienes les acusarían de no proponer que la misma idea de cognición es un error y de no renunciar a la ciencia cognitiva (el presunto extremista es Button 2008, y también se mencionan Malafouris 2004 y Dreyfus 2007) (p. 528).
Considerando la noción de cognitivismo que aparece en Adams y Aizawa como aquella postura según la cual la cognición supone ciertas formas de manipulación de representaciones no derivadas, los autores afirman que tal noción es aceptada por Clark, pero que éste añade que la cognición también supone frecuentemente manipulaciones de representaciones derivadas (p. 528, n. 12).
Chemero (2009)
"Radical embodied cognitive science, very roughly, is the thesis that cognition is to be described in terms of agent-environment dynamics, and not in terms of computation and representation" (p. x).
Estados cognitivos frente a estados perceptivos (etc.) (Bayne)
Cognición y Función
SOBRE LA DIFERENCIA ENTRE MENTE Y COGNICIÓN (lo mental y lo cognitivo)
Adams y Aizawa (2001)
"The traditional question in the philosophy of mind is the mark of the mental. Here
we assume without argument that the mental is not the same as the cognitive, hence
that the mark of the mental is not the same as the mark of the cognitive. We take
learning, remembering, sensing, perceiving, and thinking to be paradigm cases of
cognitive processing. Further, we assume that qualia and phenomenal consciousness,
while real and associated with cognitive process, are not in themselves essential
elements of cognitive processes. Thus, we assume without argument that there can
be cognitive processes that lack associated quale and are not phenomenally conscious
to any agent" (p. 48).
Cf., con la posición de Clark frente a Noë (en la versión de Clark es dudoso que la mente extendida abarque también la conciencia).
Hutto (2011)
En su reseña de The Extended Mind (Menary -ed.,- 2010), Hutto define el externalismo activo (Chalmers y Clark) mediante cierta relación (y diferencia, por tanto) entre lo mental y lo cognitivo (o entre mente y cognición): El externalismo activo es la concepción "que sostiene que los procesos cognitivos subyacentes que hacen posibles ciertas ocurrencias mentales no están, al menos en algunas ocasiones, enteramente confinadas al cerebro" (p. 785). Y algo más adelante: "Sostienen [los defensores de la hipótesis de la mente extendida] que cuando se cumplen ciertos criterios específicos los procesos cognitivos activos en los que superviene la mente se extienden al entorno" (p. 786).
Por tanto, parece que se trata de dos niveles distintos siendo el nivel "bajo" o subyacente el cognitivo y el "superior" el mental.
Clark y Chalmers (1998)
Titulan una de sus secciones "From Cognition to Mind". Es cuando introducen el ejemplo del cuaderno de Otto (es decir, "de Tetris a Otto").
Como yo lo veo
La distinción entre mente y sistema cognitivo (dejando aparte la cuestión de la conciencia) podría corresponderse con un nivel metafísico y un nivel (mientras se me ocurre un término mejor) científico-instrumental. Desde este punto de vista, un sistema cognitivo extendido no tendría por qué implicar necesariamente una mente extendida.
domingo, 23 de diciembre de 2012
Why Cognitive Science Needs Philosophy and Vice Versa. Paul Thagard 2009.
En este artículo Thagard hace una defensa de la importancia de la filosofía para las ciencias cognitivas y, a su vez, de las ciencias cognitivas para la filosofía.
El autor distingue dos contribuciones fundamentales de la filosofía, así como otras funciones subsidiarias. Las dos contribuciones principales son la generalidad y la normatividad.
La primera es crucial en un campo interdisciplinar como es el de las cienicas cognitivas, ya que hay cuestiones que traspasan el ámbito de las disciplinas particulares. Esta contribución también concierne al problema de la unificación de lo que de otra manera sería una mera suma de diferentes aproximaciones (una de ellas sería la neurocientífica).
En cuanto a la normatividad, las ciencias cognitivas no solo se ocupan de teorías descriptivas, sino que también implican cuestiones o posiciones prescriptivas, por ejemplo cómo se supone que deben actuar o pensar las personas. En este punto Thagard rechaza una estricta separación entre el plano del ser (en este caso de carácter empírico-científico) y el plano del deber ser, abogando por la conexión entre descripción y normatividad.
Entre las funciones subsidiarias puede encontrarse, por ejemplo, la respuesta a críticas filosóficas a las ciencias cognitivas (tanto como proyecto general cuanto sobre nociones fundamentales como las de computación y representación).
Con respecto a la otra dirección de la relación entre filosofía y ciencias cognitivas (la relevancia de las segundas para la primera), Thagard apoya una concepción naturalista de la filosofía (v., pp. 249, 250).
Como conclusión: "Ignoring scientifically informed philosophical reflection leads not only to bad philosophy but also to bad science" (p. 250).
El autor expresa su punto de vista adaptando dos conocidas frases atribuidas a Santayana y a Keynes, respectivamente, que he tomado como lemas de mi blog:
"Those who ignore philosophy are condemned to repeat it" (p. 238).
"Those who believe themselves to be exempt from philosphy influence are usually the slaves of some defunct philosopher" (p. 238).
El autor distingue dos contribuciones fundamentales de la filosofía, así como otras funciones subsidiarias. Las dos contribuciones principales son la generalidad y la normatividad.
La primera es crucial en un campo interdisciplinar como es el de las cienicas cognitivas, ya que hay cuestiones que traspasan el ámbito de las disciplinas particulares. Esta contribución también concierne al problema de la unificación de lo que de otra manera sería una mera suma de diferentes aproximaciones (una de ellas sería la neurocientífica).
En cuanto a la normatividad, las ciencias cognitivas no solo se ocupan de teorías descriptivas, sino que también implican cuestiones o posiciones prescriptivas, por ejemplo cómo se supone que deben actuar o pensar las personas. En este punto Thagard rechaza una estricta separación entre el plano del ser (en este caso de carácter empírico-científico) y el plano del deber ser, abogando por la conexión entre descripción y normatividad.
Entre las funciones subsidiarias puede encontrarse, por ejemplo, la respuesta a críticas filosóficas a las ciencias cognitivas (tanto como proyecto general cuanto sobre nociones fundamentales como las de computación y representación).
Con respecto a la otra dirección de la relación entre filosofía y ciencias cognitivas (la relevancia de las segundas para la primera), Thagard apoya una concepción naturalista de la filosofía (v., pp. 249, 250).
Como conclusión: "Ignoring scientifically informed philosophical reflection leads not only to bad philosophy but also to bad science" (p. 250).
El autor expresa su punto de vista adaptando dos conocidas frases atribuidas a Santayana y a Keynes, respectivamente, que he tomado como lemas de mi blog:
"Those who ignore philosophy are condemned to repeat it" (p. 238).
"Those who believe themselves to be exempt from philosphy influence are usually the slaves of some defunct philosopher" (p. 238).
sábado, 27 de octubre de 2012
El concepto de representación en Damasio
[Cf., la noción de emulador en Grush, y la interpretación internalista de Dartnall (2005). Comparar la noción de "modelo" con las de "mapa" y pauta neural en Damasio. Cf., la noción de "embodied internalism" que propuse. Cf., la idea de Grush de que los modelos pueden trabajar off-line con las sugerencias de Damasio acerca del "como si"]
El concepto de representación desempeña un papel muy relevante en la obra de Damasio, sin embargo no es suficientemente claro.
Comenzaré analizando la relación entre "mapa", "imagen", y "representación".
En el apéndice de La Sensación de lo que Ocurre Damasio intenta clarificar el uso de estos términos. Allí distingue claramente entre imagen y mapa (p. 321), ya que la primera es siempre mental y el segundo neuronal. Mientras que las imágenes, en el caso de ser conscientes, sólo pueden conocerse desde la perspectiva de la primera persona, los mapas solo pueden ser conocidos desde la perspectiva de la tercera persona. Las imágenes tienen un carácter sensorial según las diferentes modalidades (visual, auditiva, olfativa, gustativa y somatosensorial –en la que se incluye el tacto, pero también otras imágenes, como las provenientes de los órganos internos y vestibulares-).
La noción de mapa es esencial en la propuesta general de Damasio: "El rasgo distintivo de los cerebros como el que poseemos los seres humanos es su asombrosa habilidad para crear mapas" (2010, p. 110 -mientras no se indique otra cosa la paginación es de esta obra) -mapas que son en primer lugar del propio cuerpo (ibíd.)-, "La mente es la impresionante consecuencia de la incesante y dinámica elaboración de mapas en el cerebro" (p. 119). Elaboración que está asociada de manera esencial a la gestión de la vida (p. 123).
Mientras los mapas parecen ser entendidos en términos de representatión cerebral, las imágenes parecen entenderse como representación mental vinculada a la conciencia ("La conciencia nos permite percibir mapas como imágenes" (ibíd.) (v., pp. 111, 119). Sin embargo, esta distinción entre lo cerebral y lo mental es a veces deliberadamente desdibujada y Damasio utiliza los términos "imagen", "mapa" y "patrón neural" de forma intercambiable. Esto es un reflejo de la posición del autor que, siendo ontológicamente monista, adopta lo que él llama un dualismo de punto de vista (p. 112). No creo que esta estrategia terminológica tenga alguna ventaja, sino que más bien puede originar cierta confusión.
[Un caso en el que explícitamente los mapas coinciden con las imágenes es en la clasificación de tres tipos de mapas-imágenes: mapas interoceptivos, mapas propioceptivos, y mapas exteroceptivos. Por ejemplo, estos últimos son descritos como "mapas del mundo exterior al organismo" y como "imágenes del mundo exterior" (p. 126). Sin embargo, Damasio apunta cierta diferencia al indicar que "cuando los mapas se procesan, se convierten en imágenes" (Ibíd.)].
La realización de mapas ("mapeo" o cartografiado) supone una noción activa de representación. Damasio insiste en que el proceso de representación implicado en la elaboración de mapas no es un proceso pasivo. Sin embargo, no está muy claro cómo esta dimensión activa se combina con la interpretación mimética de la representación: "El cerebro humano es una réplica mimética de la irrefrenable variedad existente. Cualquier cosa que se halla fuera del cerebro [...] llegan a ser mimetizados en el interior de las redes del cerebro. Dicho de otro modo, el cerebro tiene la habilidad de representar [...]" (pp. 110-111 . V., también el uso del verbo "reflejar"). Pero esta representación no es meramente mimética en el sentido de que no es una simple copia: "No es una mera copia, no es una transferencia pasiva desde el exterior hacia el interior del cerebro", sino que "supone una intervención activa ofrecida desde el interior del cerebro" (p. 111).
Para explicar esta dimensión activa Damasio también habla de "interacción" y "movimiento", términos que en principio evocan la perspectiva enactiva. "Los mapas -señala Damasio- se construyen cuando interactuamos con los objetos" (p. 110), y añade "La acción y los mapas, los movimientos y la mente, forman parte de un ciclo interminable" (p. 110).
Un mapa cerebral es un patrón de activación neuronal (la distinción entre neuronas "activas" y "apagadas" es ciertamente relativa). Estos mapas no son, por tanto, estáticos, sino que se reconfiguran incesantemente reflejando los cambios en nuestro cuerpo y en el mundo a nuestro alrededor, así como el hecho de que estamos en constante movimiento (p. 114).
Damasio ofrece como ejemplo los mapas retinotópicos (p. 115) y tonotópicos (p. 118) .
Además de mapas detallados a nivel de la corteza hay mapas de textura tosca elaborados en regiones subcorticales, pero también en estos casos el autor se centra en representaciones de tipo topográfico (p. 116).
A pesar de estos ejemplos de cartografiado "concreto" que parecen justificar fácilmente la noción de mapa, Damasio también considera cierto cartografiado "abstracto" (p. 119. V., p. 120). Las imágenes también pueden ser conscientes o inconscientes (p. 122) (en este sentido deduzco que es posible hablar de representaciones mentales inconscientes -representación y conciencia no están necesariamente asociadas. -Cf. Block, conciencia fenoménica y de acceso).
(En el discurso de Damasio, las imágenes presentan dos propiedades: lógica y valor. La noción de lógica parece poco precisa, y tan solo es una tendencia general -pp. 122 y 123).
LA PERCEPCIÓN es entendida en relación con esta función del cerebro: "La percepción, en cualquiera de sus modalidades sensoriales, es el resultado de la destreza cartográfica del cerebro" (p. 120). [Es interesarte considerar esta concepción a la luz de las reflexiones de Putnam en La trenza de tres cabos -con respecto a la percepción en general y en particular con respecto a lo que llama cartesianismo materialista]. Esta manera de entender la percepción es relevante para la noción de organismo como mostraré en otra entrada. Lo que se cartografía no es tanto el mundo exterior cuanto el propio cuerpo (incluyendo el cerebro): "A manera de conclusión, podemos decir que las imágenes se basan en cambios que se producen en el cuerpo y el cerebro durante la interacción física de un objeto con el cuerpo. Las señales que son enviadas por los sensores situados en todo el cuerpo, construyen pautas neurales que acotan en mapas la interacción del organismo con el objeto" (p. 122).
SELF, BODY AND REPRESENTATION
El papel central de la representación del cuerpo, que ya había sido avanzado en El Error de Descartes como indica el autor, se aprecia claramente en The Feeling of What Happens: " In Descartes´ Error I advanced the possibility that the part of the mind we call self was, biologically speaking, grounded on a collection of nonconscious nerual patterns standing for the part of the organism we call the body proper" (p. 134).
Como vemos la representación es aquí caracterizada como patron neural; por otra parte, se aprecia que lo inmediatamente relevante con respecto a la mente no es tanto el cuerpo en sí como la representación cerebral del cuerpo.
Damasio (2001). La Sensación de lo que ocurre. (1999/2000). The Feeling of What Happens
Damasio (2010). Y el cerebro creó al hombre.
El concepto de representación desempeña un papel muy relevante en la obra de Damasio, sin embargo no es suficientemente claro.
Comenzaré analizando la relación entre "mapa", "imagen", y "representación".
En el apéndice de La Sensación de lo que Ocurre Damasio intenta clarificar el uso de estos términos. Allí distingue claramente entre imagen y mapa (p. 321), ya que la primera es siempre mental y el segundo neuronal. Mientras que las imágenes, en el caso de ser conscientes, sólo pueden conocerse desde la perspectiva de la primera persona, los mapas solo pueden ser conocidos desde la perspectiva de la tercera persona. Las imágenes tienen un carácter sensorial según las diferentes modalidades (visual, auditiva, olfativa, gustativa y somatosensorial –en la que se incluye el tacto, pero también otras imágenes, como las provenientes de los órganos internos y vestibulares-).
Tanto las imágenes como los mapas
son representaciones: “Yo utilizo representación bien como sinónimo de imagen
mental, bien como sinónimo de pauta neural (p. 324). La noción de
representación que Damasio ofrece es quizás demasiado vaga: “Significa
sencillamente “pauta relacionada coherentemente con algo” (p. 324). Las
representaciones son entendidas como correspondencias entre características del
objeto y las reacciones del organismo (p. 325).
En la medida en que las imágenes no
son tanto del objeto (una especie de copia) sino de la interacción entre el
cuerpo y el objeto, tal interacción es un elemento esencial de la experiencia
(cf. Noë). Las pautas neurales “cartografian la interacción del organismo con
el objeto” (p. 324). Las imágenes se basan en los cambios que se producen en
nuestro organismo cuando la estructura física del objeto interactúa con el
cuerpo (p. 324). Las imágenes son de las interacciones
entre nosotros y el objeto (p. 325 -énfasis mío) [cf. Noë].
-The explanatory gap. La identidad
mente-cerebro, imágenes-mapas: “Sin embargo, sí hay misterio en cómo emergen las imágenes de las pautas
neurales. La neurobiología todavía no ha resuelto el problema de cómo una pauta
neural se convierte en imagen […]
Cuando digo que las imágenes dependen de y surgen
de las pautas neurales o mapas neurales, en ” (p. 326).
[NOTA: El problema de la representación es
relevante antropológicamente en cuanto afecta al problema mente-cerebro, que
aquí aparece con respecto a la relación entre imágenes (mente) y mapas
(cerebro)].
La noción de mapa es esencial en la propuesta general de Damasio: "El rasgo distintivo de los cerebros como el que poseemos los seres humanos es su asombrosa habilidad para crear mapas" (2010, p. 110 -mientras no se indique otra cosa la paginación es de esta obra) -mapas que son en primer lugar del propio cuerpo (ibíd.)-, "La mente es la impresionante consecuencia de la incesante y dinámica elaboración de mapas en el cerebro" (p. 119). Elaboración que está asociada de manera esencial a la gestión de la vida (p. 123).
Mientras los mapas parecen ser entendidos en términos de representatión cerebral, las imágenes parecen entenderse como representación mental vinculada a la conciencia ("La conciencia nos permite percibir mapas como imágenes" (ibíd.) (v., pp. 111, 119). Sin embargo, esta distinción entre lo cerebral y lo mental es a veces deliberadamente desdibujada y Damasio utiliza los términos "imagen", "mapa" y "patrón neural" de forma intercambiable. Esto es un reflejo de la posición del autor que, siendo ontológicamente monista, adopta lo que él llama un dualismo de punto de vista (p. 112). No creo que esta estrategia terminológica tenga alguna ventaja, sino que más bien puede originar cierta confusión.
[Un caso en el que explícitamente los mapas coinciden con las imágenes es en la clasificación de tres tipos de mapas-imágenes: mapas interoceptivos, mapas propioceptivos, y mapas exteroceptivos. Por ejemplo, estos últimos son descritos como "mapas del mundo exterior al organismo" y como "imágenes del mundo exterior" (p. 126). Sin embargo, Damasio apunta cierta diferencia al indicar que "cuando los mapas se procesan, se convierten en imágenes" (Ibíd.)].
La realización de mapas ("mapeo" o cartografiado) supone una noción activa de representación. Damasio insiste en que el proceso de representación implicado en la elaboración de mapas no es un proceso pasivo. Sin embargo, no está muy claro cómo esta dimensión activa se combina con la interpretación mimética de la representación: "El cerebro humano es una réplica mimética de la irrefrenable variedad existente. Cualquier cosa que se halla fuera del cerebro [...] llegan a ser mimetizados en el interior de las redes del cerebro. Dicho de otro modo, el cerebro tiene la habilidad de representar [...]" (pp. 110-111 . V., también el uso del verbo "reflejar"). Pero esta representación no es meramente mimética en el sentido de que no es una simple copia: "No es una mera copia, no es una transferencia pasiva desde el exterior hacia el interior del cerebro", sino que "supone una intervención activa ofrecida desde el interior del cerebro" (p. 111).
Para explicar esta dimensión activa Damasio también habla de "interacción" y "movimiento", términos que en principio evocan la perspectiva enactiva. "Los mapas -señala Damasio- se construyen cuando interactuamos con los objetos" (p. 110), y añade "La acción y los mapas, los movimientos y la mente, forman parte de un ciclo interminable" (p. 110).
Un mapa cerebral es un patrón de activación neuronal (la distinción entre neuronas "activas" y "apagadas" es ciertamente relativa). Estos mapas no son, por tanto, estáticos, sino que se reconfiguran incesantemente reflejando los cambios en nuestro cuerpo y en el mundo a nuestro alrededor, así como el hecho de que estamos en constante movimiento (p. 114).
Damasio ofrece como ejemplo los mapas retinotópicos (p. 115) y tonotópicos (p. 118) .
Además de mapas detallados a nivel de la corteza hay mapas de textura tosca elaborados en regiones subcorticales, pero también en estos casos el autor se centra en representaciones de tipo topográfico (p. 116).
A pesar de estos ejemplos de cartografiado "concreto" que parecen justificar fácilmente la noción de mapa, Damasio también considera cierto cartografiado "abstracto" (p. 119. V., p. 120). Las imágenes también pueden ser conscientes o inconscientes (p. 122) (en este sentido deduzco que es posible hablar de representaciones mentales inconscientes -representación y conciencia no están necesariamente asociadas. -Cf. Block, conciencia fenoménica y de acceso).
(En el discurso de Damasio, las imágenes presentan dos propiedades: lógica y valor. La noción de lógica parece poco precisa, y tan solo es una tendencia general -pp. 122 y 123).
LA PERCEPCIÓN es entendida en relación con esta función del cerebro: "La percepción, en cualquiera de sus modalidades sensoriales, es el resultado de la destreza cartográfica del cerebro" (p. 120). [Es interesarte considerar esta concepción a la luz de las reflexiones de Putnam en La trenza de tres cabos -con respecto a la percepción en general y en particular con respecto a lo que llama cartesianismo materialista]. Esta manera de entender la percepción es relevante para la noción de organismo como mostraré en otra entrada. Lo que se cartografía no es tanto el mundo exterior cuanto el propio cuerpo (incluyendo el cerebro): "A manera de conclusión, podemos decir que las imágenes se basan en cambios que se producen en el cuerpo y el cerebro durante la interacción física de un objeto con el cuerpo. Las señales que son enviadas por los sensores situados en todo el cuerpo, construyen pautas neurales que acotan en mapas la interacción del organismo con el objeto" (p. 122).
SELF, BODY AND REPRESENTATION
El papel central de la representación del cuerpo, que ya había sido avanzado en El Error de Descartes como indica el autor, se aprecia claramente en The Feeling of What Happens: " In Descartes´ Error I advanced the possibility that the part of the mind we call self was, biologically speaking, grounded on a collection of nonconscious nerual patterns standing for the part of the organism we call the body proper" (p. 134).
Como vemos la representación es aquí caracterizada como patron neural; por otra parte, se aprecia que lo inmediatamente relevante con respecto a la mente no es tanto el cuerpo en sí como la representación cerebral del cuerpo.
Damasio (2001). La Sensación de lo que ocurre. (1999/2000). The Feeling of What Happens
Damasio (2010). Y el cerebro creó al hombre.
lunes, 15 de octubre de 2012
Funcionalismo e Identidad
[V., también las secciones sobre funcionalismo extendido en mi blog sobre mente extendida; en particular la sección dedicada a Wheeler en mi comentario del volumen editado por Menary The Extended Mind]
En términos generales se considera que el funcionalismo es compatible con la identidad de instancias (token identity), pero no con la identidad de tipos (type identity) [V., sin embargo, Jackson, Pargetter y Prior (1982)] . Un argumento fundamental para sostener la noción de estados mentales como estados funcionales es, desde este punto de vista, la falta de correspondencia entre tipos neurofisiológicos y tipos mentales, es decir, el tipo mental M (una cuestión es si la "creencia", por ejemplo, es un tipo mental o más bien es "la creencia que p") no se corresponde siempre y únicamente con el tipo neurofisiológico N. Por tanto, una defensa de la identidad psico-física requeriría una explicación satisfactoria de esta falta de correspondencia [argumentando, por ejemplo, que hay en realidad una correspondencia suficiente, o que tal correspondencia es innecesaria. Entre los problemas que habría que enfrentar están el de la plasticidad cerebral, el de las diferencias individuales -incluso en distintas ocasiones en el mismo individuo-, y el de la explicación científica] [Cf., el tema de los correlatos neuronales de la conciencia].
Que sea posible mantener una identidad de instancias rechazando al mismo tiempo una identidad de tipos abre la posibilidad al materialismo no-reductivo, o en otros términos la posibilidad de rechazar la identidad mente-cerebro sin necesidad de dejar de ser materialista o fisicalista (aunque, v., Kim). Esta posición no entraña necesariamente una postura funcionalista, pero parece ser su mejor compañera de juego, y de hecho así ha sido en la historia reciente de la filosofía de la mente. Una observación interesante es la que hace Rowlands, para quien la combinación de la identidad de instancias y la alternativa a la identidad de tipos, la tesis que viene a sustituirla (que es la tesis de la realización neuronal), forman conjuntamente la cocepción sobre la naturaleza de los fenómenos mentales que las 4s atacan (The New Science of the Mind, p. 6)
Como explican los manuales, el funcionalismo nació como una alternativa a la teoría de la identidad (quizás debería decir "LA alternativa", o "LA solución" -pero, v., el monismo anómalo de Davidson). El vástago más próspero de aquel movimiento ha sido probablemente el fisicalismo no reductivo (aunque -como varios autores han señalado- el funcionalismo es consistente con posiciones no fisicalistas o dualistas) [el fisicalismo no reductivo tiende a ser una combinación de funcionalismo e identidad de instancias]. Prinz ha defendido una forma de compatibilidad que no acabo de ver. La única verdadera compatibilidad que se me ocurre entre funcionalismo e identidad mente-cerebro es decir, como en alguna ocasión ha podido sugerir Putnam (v., más abajo la sección correspondiente), que los estados (procesos, etc.) mentales son estados funcionales del cerebro (y solo del cerebro). Por tanto, son estados cerebrales, un tipo de estados cerebrales que no se determina (individualiza, tal vez también) únicamente por características anatómico-fisiológicas, sino también funcionales. Los estados funcionales del cerebro no son completamente autónomos en términos funcionales, quiero decir que la plasticidad del cerebro es limitada y que las características anatómico-fisiológicas también contribuyen a determinar el estado funcional-mental.
Si esto es así, una máquina solo tendría mente si tiene algo suficientemente parecido a un cerebro biológico (junto a otros posibles requisitos -aquí podríamos discutir el papel del cuerpo y de la interacción con el entorno, o en general el fenómeno de la vida-. V., Panksepp 2001). La condición "suficientemente parecido" puede ser controvertida, ya que una interpretación de lo que es "suficientemente" parecido es precisamente la clave del funcionalismo (versión fuerte): básicamente es la idea de la equivalencia o el isomorfismo funcional. Por ejemplo, según el funcionalismo computacional clásico un ordenador podría tener estados mentales si funcionalmente es suficientemente parecido, en el adecuado nivel de descripción-abstracción, a un cerebro. La clave de la semejanza suficiente está en el nivel de descripción, que tiene que ser apropiadamente abstracto. (Una buena explicación de lo que significa "abstracto" en este contexto la ha dado Mark Sprevak en sus artículos sobre funcionalismo y mente extendida).
La consecuencia es que este funcionalismo compatible con la identidad mente-cerebro pertenece a lo que yo llamaría funcionalismo débil, ya que un motivo para ingresar en esta categoría es la renuncia a la tesis de la realización múltiple (RM) (o el debilitamiento significativo de la misma), que es lo que ocurre cuando se dice que los estados mentales son estados funcionales del cerebro y de ninguna otra cosa.
(Sin embargo, la posición de Putnam me resulta aún oscura ya que no parece haber abandonado la tesis de la RM. Respecto a lo que llamo funcionalismo débil, Bechtel, Mandik y Mundale han señalado la posibilidad de mantener una teoría funcionalista de la identidad separarando funcionalismo y RM: "the main functionalist claim that mental states are defined in terms of their functional relations with other mental states can be maintained independently of the claim of multiple realizability. If one does dissociate the claims, then it is possible to adopt both functionalism and the identity theory" -2001, p. 15).
PUTNAM
En términos generales se considera que el funcionalismo es compatible con la identidad de instancias (token identity), pero no con la identidad de tipos (type identity) [V., sin embargo, Jackson, Pargetter y Prior (1982)] . Un argumento fundamental para sostener la noción de estados mentales como estados funcionales es, desde este punto de vista, la falta de correspondencia entre tipos neurofisiológicos y tipos mentales, es decir, el tipo mental M (una cuestión es si la "creencia", por ejemplo, es un tipo mental o más bien es "la creencia que p") no se corresponde siempre y únicamente con el tipo neurofisiológico N. Por tanto, una defensa de la identidad psico-física requeriría una explicación satisfactoria de esta falta de correspondencia [argumentando, por ejemplo, que hay en realidad una correspondencia suficiente, o que tal correspondencia es innecesaria. Entre los problemas que habría que enfrentar están el de la plasticidad cerebral, el de las diferencias individuales -incluso en distintas ocasiones en el mismo individuo-, y el de la explicación científica] [Cf., el tema de los correlatos neuronales de la conciencia].
Que sea posible mantener una identidad de instancias rechazando al mismo tiempo una identidad de tipos abre la posibilidad al materialismo no-reductivo, o en otros términos la posibilidad de rechazar la identidad mente-cerebro sin necesidad de dejar de ser materialista o fisicalista (aunque, v., Kim). Esta posición no entraña necesariamente una postura funcionalista, pero parece ser su mejor compañera de juego, y de hecho así ha sido en la historia reciente de la filosofía de la mente. Una observación interesante es la que hace Rowlands, para quien la combinación de la identidad de instancias y la alternativa a la identidad de tipos, la tesis que viene a sustituirla (que es la tesis de la realización neuronal), forman conjuntamente la cocepción sobre la naturaleza de los fenómenos mentales que las 4s atacan (The New Science of the Mind, p. 6)
Como explican los manuales, el funcionalismo nació como una alternativa a la teoría de la identidad (quizás debería decir "LA alternativa", o "LA solución" -pero, v., el monismo anómalo de Davidson). El vástago más próspero de aquel movimiento ha sido probablemente el fisicalismo no reductivo (aunque -como varios autores han señalado- el funcionalismo es consistente con posiciones no fisicalistas o dualistas) [el fisicalismo no reductivo tiende a ser una combinación de funcionalismo e identidad de instancias]. Prinz ha defendido una forma de compatibilidad que no acabo de ver. La única verdadera compatibilidad que se me ocurre entre funcionalismo e identidad mente-cerebro es decir, como en alguna ocasión ha podido sugerir Putnam (v., más abajo la sección correspondiente), que los estados (procesos, etc.) mentales son estados funcionales del cerebro (y solo del cerebro). Por tanto, son estados cerebrales, un tipo de estados cerebrales que no se determina (individualiza, tal vez también) únicamente por características anatómico-fisiológicas, sino también funcionales. Los estados funcionales del cerebro no son completamente autónomos en términos funcionales, quiero decir que la plasticidad del cerebro es limitada y que las características anatómico-fisiológicas también contribuyen a determinar el estado funcional-mental.
Si esto es así, una máquina solo tendría mente si tiene algo suficientemente parecido a un cerebro biológico (junto a otros posibles requisitos -aquí podríamos discutir el papel del cuerpo y de la interacción con el entorno, o en general el fenómeno de la vida-. V., Panksepp 2001). La condición "suficientemente parecido" puede ser controvertida, ya que una interpretación de lo que es "suficientemente" parecido es precisamente la clave del funcionalismo (versión fuerte): básicamente es la idea de la equivalencia o el isomorfismo funcional. Por ejemplo, según el funcionalismo computacional clásico un ordenador podría tener estados mentales si funcionalmente es suficientemente parecido, en el adecuado nivel de descripción-abstracción, a un cerebro. La clave de la semejanza suficiente está en el nivel de descripción, que tiene que ser apropiadamente abstracto. (Una buena explicación de lo que significa "abstracto" en este contexto la ha dado Mark Sprevak en sus artículos sobre funcionalismo y mente extendida).
La consecuencia es que este funcionalismo compatible con la identidad mente-cerebro pertenece a lo que yo llamaría funcionalismo débil, ya que un motivo para ingresar en esta categoría es la renuncia a la tesis de la realización múltiple (RM) (o el debilitamiento significativo de la misma), que es lo que ocurre cuando se dice que los estados mentales son estados funcionales del cerebro y de ninguna otra cosa.
(Sin embargo, la posición de Putnam me resulta aún oscura ya que no parece haber abandonado la tesis de la RM. Respecto a lo que llamo funcionalismo débil, Bechtel, Mandik y Mundale han señalado la posibilidad de mantener una teoría funcionalista de la identidad separarando funcionalismo y RM: "the main functionalist claim that mental states are defined in terms of their functional relations with other mental states can be maintained independently of the claim of multiple realizability. If one does dissociate the claims, then it is possible to adopt both functionalism and the identity theory" -2001, p. 15).
PUTNAM
La filosofía del siglo XVII
introdujo una idea que Putnam considera desastrosa: “la idea de que la
percepción incluye una interfaz entre la mente y los objetos externos que percibimos. Hubo dos
versiones: la dualista y la materialista. En la dualista la que la interfaz
consistía en impresiones (es
interesante que Putnam entiende el término “qualia” en este sentido,
equivalente también a “datos sensoriales” o “experiencia” –echo de menos aquí
alguna referencia a la noción de idea en Descartes, y, por qué no, también en
Spinoza). Ambas versiones se unen en lo que Putnam llama cartesianismo
materialista.
“La posición que he descrito como cartesianismo materialista sencillamente
combina las dos versiones: la interfaz consiste en impresiones o qualia y
éstas son idénticas a los procesos
que se dan en el cerebro (como ya dije, ésta última versión es la que defendí
en Razón, verdad e historia)” (La trenza de tres cabos, p. 53).
Putnam ofrece, por tanto, un
argumento más (o da un paso más) en su crítica de la identidad mente-cerebro,
hacia una posición que podríamos llamar naturalismo no reductivo (cf. Embodied
cognition, enactivism, etc.). Putnam rechaza la identificación de la mente con
el cerebro, y también que sea una parte inmaterial de nosotros. La mente es entendida
como un conjunto de capacidades que, efectivamente, dependen del cerebro, pero
también, y en especial, “de los
diversos intercambios entre entorno y el organismo” (p. 54). Estas capacidades
no son reducibles a la física (y en este sentido diría que estamos ante un
naturalismo no fisicalista), ni a la biología, “ni siquiera añadiendo el
vocabulario de la computación” (p. 54, también p. 47). Igualmente: “el éxito
del proyecto de reducir nuestro discurso sobre los qualia (si realmente hay un
conjunto de expresiones con qualia a
reducir) presupone que tenga éxito el proyecto de reducir el discurso
intencional a física más términos computacionales” (p. 43). Tal proyecto, que
es, según Putnam, una quimera, corresponde en una de sus formas con la versión
del funcionalismo que el mismo había propuesto anteriormente. Este
funcionalismo no solo era compatible con la teoría de la identidad sino que en
cierto modo se basaba en una teoría de la identidad. Como el propio autor
señala, en sus series de artículos funcionalistas había utilizado la idea de identidad teórica (que es una noción
reduccionista) para apoyar la identificación de las actitudes proposicionales
con los estados computacionales del cerebro (p. 221, n. 26). Putnam distinguía
dos nociones de qualia o datos
sensoriales, una noción funcional y otra cualitativa. En la noción
cualitativa las propiedades cualitativas son o dependen (o son descritas en
términos) de características neurológicas; pero la caracterización funcional
(basada en las propiedades funcionales de los datos sensoriales) también remite al cerebro ya que se refiere a
estados del cerebro caracterizados computacionalmente (p. 41).
Esta especie de versión
funcionalista de la teoría de la identidad implica que “los términos para los
datos sensoriales (o qualia) pertenecen a una teoría científica, o
potencialmente científica, que puede reducirse
a la física, o a física más ciencias de la computación” (p. 41).
En la misma línea las actitudes
proposicionales no se pueden reducir a la física o a la química del cerebro (p.
46).
El antireduccionismo de Putnam conduce a un cierto pluralismo: “La
reformulación metafísica que propongo supone aceptar una pluralidad de recursos
conceptuales, de vocabularios diferentes y no mutuamente reductibles (una
aceptación que es inevitable en la práctica, con independencia de nuestras
fantasías monistas) (p. 47).
[La crítica de Putnam a la
identificación entre psicología o mente y computación, pone de relieve que
cuando se habla de computación mental o cognitiva (incluyendo las versiones
corporales y extendidas de la ciencia cognitiva -Clark, entre otros) se está
asumiendo un supuesto controvertido].
Putnam entiende su (previo) funcionalismo dentro de las teorías de la identidad contra las que en esta obra arguye: "Pero el peso de mis argumentos, contrarios a las "teorías de la identidad" (incluido mi propio "funcionalismo"), consiste en plantear que la noción de identidad no tiene ningún sentido en este contexto" (p. 103). (Se refiere al modelo de identificación en términos de identificación teórica -v., p. 40). Encontramos el mismo tipo de objeción con respecto al monismo anómalo (en lo que, por otra parte, es una defensa de Davidson frente a Kim): "Por lo que respecta al monismo anómalo, mi posición consiste en decir que los sucesos mentales no son ni "idénticos" ni "no idénticos" a los sucesos físicos; no creo que la noción de identidad tenga aquí ningún sentido" (p. 91). [Lo que hay que tener claro es qué noción de identidad está manejando Putnam].
Tal y como él mismo la describe la posición funcionalista que ahora Putnam rechaza postulaba que "es una hipótesis científica razonable pensar que los estados psicológicos de los que hablamos en la psicología tradicional son idénticos a los estados fisiológicos caracterizados por medio de sus papeles explicativo-causales (estados funcionales)" (p. 135). Es interesante la observación hecha en la página anterior de que "al aceptar como correcta la "conceptción funcionalista de los estados psicológicos", los estados psicológicos (con la posible excepción de los "qualia" o los "estados fenoménicos") son "papeles" con múltiple realización" (p. 134).
Creo que debe distiguirse entre (1) la identificación de un estado psicológico con un estado fisiológico-caracterizado-funcionalmente y (2) la identificación directa de un estado psicológico con un estado funcional (por otra parte, tanto Putnam como Kim han señalado cómo el funcionalismo en el sentido (2) es compatible con concepciones no fisicalistas). El fenómeno de la realización múltiple plantea el problema de explicar cómo un estado psicológico puede ser idéntico a un estado fisiológico.
Putnam entiende su (previo) funcionalismo dentro de las teorías de la identidad contra las que en esta obra arguye: "Pero el peso de mis argumentos, contrarios a las "teorías de la identidad" (incluido mi propio "funcionalismo"), consiste en plantear que la noción de identidad no tiene ningún sentido en este contexto" (p. 103). (Se refiere al modelo de identificación en términos de identificación teórica -v., p. 40). Encontramos el mismo tipo de objeción con respecto al monismo anómalo (en lo que, por otra parte, es una defensa de Davidson frente a Kim): "Por lo que respecta al monismo anómalo, mi posición consiste en decir que los sucesos mentales no son ni "idénticos" ni "no idénticos" a los sucesos físicos; no creo que la noción de identidad tenga aquí ningún sentido" (p. 91). [Lo que hay que tener claro es qué noción de identidad está manejando Putnam].
Tal y como él mismo la describe la posición funcionalista que ahora Putnam rechaza postulaba que "es una hipótesis científica razonable pensar que los estados psicológicos de los que hablamos en la psicología tradicional son idénticos a los estados fisiológicos caracterizados por medio de sus papeles explicativo-causales (estados funcionales)" (p. 135). Es interesante la observación hecha en la página anterior de que "al aceptar como correcta la "conceptción funcionalista de los estados psicológicos", los estados psicológicos (con la posible excepción de los "qualia" o los "estados fenoménicos") son "papeles" con múltiple realización" (p. 134).
Creo que debe distiguirse entre (1) la identificación de un estado psicológico con un estado fisiológico-caracterizado-funcionalmente y (2) la identificación directa de un estado psicológico con un estado funcional (por otra parte, tanto Putnam como Kim han señalado cómo el funcionalismo en el sentido (2) es compatible con concepciones no fisicalistas). El fenómeno de la realización múltiple plantea el problema de explicar cómo un estado psicológico puede ser idéntico a un estado fisiológico.
PUTNAM Y DAMASIO
¿En qué medida la posición de
Damasio podría ser entendida en términos de cartesianismo materialista?
LEWIS
Lewis define los tipos de estados mentales en términos de papeles causales (es decir, funcionalmente). Es empíricamente muy probable que los estados que ocupan los papeles causales sean instancias (token) de tipos de estados fisiológicos o corporales. La identidad de instancias quedaría así justificada, pero la identidad de tipos requeriría además que toda instancia de un estado mental que ocupa un determinado papel causal caiga bajo un determinado tipo fisiológico (es decir, que instancias de diferentes tipos fisiológicos no podrían ocupar el mismo papel causal).
FISICALISMO NO REDUCTIVO
SEGÚN KIM, el fisicalismo no reductivo es la consecuencia (o consiste en esto) de la unión dos tesis: fisicalismo ontológico y dualismo de propiedades ("The myth of nonreductive materialism", The Mind-Body problem, p. 243). Kim mantiene que el fisicalismo no reductivo no es un verdadero fisicalismo ya que el fisicalista genuino solo puede ser o eliminativista o reduccionista. Es decir, si uno no quiere ser reduccionista, pero desea seguir siendo fisicalista, su única opción es el eliminativismo.
En la argumentación de Kim es clave la distinción entre reducción global y reducción local (p. 249). La reducción local es una auténtica reducción, aunque esté limitada a propiedades mentales y propiedades físicas dentro de una misma especie, es decir, limitada a individuos que comparten cierta estructura físico-biológica (la reducción global es la que valdría o se aplicaría "across all actual and possible organisms" -p. 249). Según Kim, la realización múltiple de lo mental no tiene implicaciones antirreduccionistas relevantes, siendo consistente con la reducción local. La realización múltiple solo implicaría la negación de la reducción global. ["...the phenomenon of multiple realization is consistent with the species-specific strong connectibility" (p. 249)]. En este sentido, la identidad de tipos quedaría justificada en lo que se refiere a la especie humana.
FODOR
Fodor presenta así la cuestión de esta entrada:
"La teoría de la identidad puede mantenerse bien como una doctrina sobre particulares mentales (el dolor actual de John o el miedo de Bill a los animales) o como una doctrina sobre universales mentales o propiedades (tener dolor o tener miedo a los animales). Las dos doctrinas, llamadas respectivamente fisicalismo de instancias y fisicalismo de tipos, difieren en strength and plausibility" (The Mind-Body Problem, p. 30). El primero no excluye la posibilidad lógica de que máquinas y espíritus sin cuerpo tengan propiedades mentales, pero el fisicalismo de tipos deshecha esta posibilidad puesto que ni las máquinas ni los espíritus tienen neuronas (y el fisicalismo de tipos implica que todos los particulares mentales que puedan existir son neurofisiológicos).
"El problema del fisicalismo de tipos es que la constitución psicológica de un sistema no parece depender de su hardware, o de su composición física, sino de su sofware o programa" (p. 30).
UNA REFLEXIÓN
Encuentro el enfoque de Kim particularmente interesante (v., también, la versión que aparece en el volumen sobre teoría de la identidad publicado recientemente).
La identidad no es un cocepto unívoco. Cuando alguien dice que un pensamiento o una experiencia mental es idéntico a un evento cerebral, no necesariamente está diciendo que no hay ninguna diferencia entre ellos. Sin embargo, es lo que seguramente piensan los eliminativistas. Pero si lo mental es diferente en algún sentido de lo cerebral y lo mental es real (realismo acerca de lo mental), entonces ¿cabe hablar de identidad entre ellos? Pienso que sí.
Bueno, en realidad no se trata más que de la vieja y extendida idea del materialisto o fisicalismo no reductivo, o en otros términos, de la mera identidad de instancias.
Podríamos decir que la identidad de instancias es una identidad local, pero una identidad al fin y al cabo. Esto se aclara si dejamos de hablar de "la mente" como hablamos "del cerebro" como si fuera una cosa. Por una especie de paralelismo con el cerebro tendemos a reificar la mente, pero en realidad "la mente" como tal no existe, a no ser que tengamos claro que estamos hablando de eventos y procesos (mentales).
[Esto podría quizás implicar un aspecto ontológico, en la medida en que la mente existe de un modo diferente a como el cerebro existe].
El funcionalismo no necesita ser fisicalista o materialista, pero, de hecho, suele serlo, dando lugar a un tipo de fisicalismo no reductivo. Tampoco creo que el fisicalismo no reductivo tenga que ser funcionalista, pero, de hecho, suele serlo.
En lo que estoy pensando es en una teoría de la identidad no funcionalista, o al menos no compremetida con algunas ideas o tendencias típicas del funcionalismo (Fodor), consistente con el realismo de lo mental, reduccionista en cierto sentido (en términos de explicación mecanicista, o en términos de rechazo de cualquier reificación de la mente, por ejemplo), pero no en otros (eliminativismo, por ejemplo). [Está claro que el reduccionismo tampoco es un concepto unívoco].
La realización múltiple constituye un aspecto interesante de esta cuestión.
Sobre los ideas o tendencias "típicas" del funcionalismo que he mencionado, incluiria cierta visión de la autonomía de la psicología, cierta interpretación de la realización múltiple, y cierta relación con el modelo computacional-cognitivista de la mente.
De alguna manera nos movemos, actualmente, entre la neuromanía (una identidad simplista del tipo "usted es su cerebro", o "este proceso o experiencia mental" equivale a "la activación de esta área en la neuroimagen", por ejemplo), y el funcionalismo (una visión demasiado "computacional" y. a su modo, también reduccionista, de la mente). También reduccionista, al menos desde el punto de vista de la cognición corpórea y enactiva, porque ambos comparten un enfoque solipsista o internalista o individualista (en este sentido, el funcionalismo puede ser, paradójicamente, neurocentrista).
PARA SEGUIR PENSANDO
Una cuestión para seguir pensando es la relación entre estados mentales y estados funcionales, en particular la identidad entre ambos. Esa misma identidad es la que Putnam cuestionó en su revisión crítica del funcionalismo. También puede cuestionarse si consideramos los estados funcionales en términos de rol causal: ¿es posible que el mismo estado mental pueda desempeñar distintos roles causales?
Conocidos experimentos mentales de Block y Searle apuntan hacia el mismo objetivo (cuestionar la relación entre estados funcionales y estados mentales). Pero una cosa es cuestionar la identidad de tipos entre estados mentales y estados funcionales, y otra muy diferente considerar que hay estados mentales sin función. A su vez, la expresión "sin función" puede entenderse de diversas formas, por ejemplo, significando que hay estados mentales epifenomenales, o bien que hay estados o procesos mentales que no pueden ser explicados en términos neurocientíficos (v., el tema de los qualia).
LEWIS
Lewis define los tipos de estados mentales en términos de papeles causales (es decir, funcionalmente). Es empíricamente muy probable que los estados que ocupan los papeles causales sean instancias (token) de tipos de estados fisiológicos o corporales. La identidad de instancias quedaría así justificada, pero la identidad de tipos requeriría además que toda instancia de un estado mental que ocupa un determinado papel causal caiga bajo un determinado tipo fisiológico (es decir, que instancias de diferentes tipos fisiológicos no podrían ocupar el mismo papel causal).
FISICALISMO NO REDUCTIVO
SEGÚN KIM, el fisicalismo no reductivo es la consecuencia (o consiste en esto) de la unión dos tesis: fisicalismo ontológico y dualismo de propiedades ("The myth of nonreductive materialism", The Mind-Body problem, p. 243). Kim mantiene que el fisicalismo no reductivo no es un verdadero fisicalismo ya que el fisicalista genuino solo puede ser o eliminativista o reduccionista. Es decir, si uno no quiere ser reduccionista, pero desea seguir siendo fisicalista, su única opción es el eliminativismo.
En la argumentación de Kim es clave la distinción entre reducción global y reducción local (p. 249). La reducción local es una auténtica reducción, aunque esté limitada a propiedades mentales y propiedades físicas dentro de una misma especie, es decir, limitada a individuos que comparten cierta estructura físico-biológica (la reducción global es la que valdría o se aplicaría "across all actual and possible organisms" -p. 249). Según Kim, la realización múltiple de lo mental no tiene implicaciones antirreduccionistas relevantes, siendo consistente con la reducción local. La realización múltiple solo implicaría la negación de la reducción global. ["...the phenomenon of multiple realization is consistent with the species-specific strong connectibility" (p. 249)]. En este sentido, la identidad de tipos quedaría justificada en lo que se refiere a la especie humana.
FODOR
Fodor presenta así la cuestión de esta entrada:
"La teoría de la identidad puede mantenerse bien como una doctrina sobre particulares mentales (el dolor actual de John o el miedo de Bill a los animales) o como una doctrina sobre universales mentales o propiedades (tener dolor o tener miedo a los animales). Las dos doctrinas, llamadas respectivamente fisicalismo de instancias y fisicalismo de tipos, difieren en strength and plausibility" (The Mind-Body Problem, p. 30). El primero no excluye la posibilidad lógica de que máquinas y espíritus sin cuerpo tengan propiedades mentales, pero el fisicalismo de tipos deshecha esta posibilidad puesto que ni las máquinas ni los espíritus tienen neuronas (y el fisicalismo de tipos implica que todos los particulares mentales que puedan existir son neurofisiológicos).
"El problema del fisicalismo de tipos es que la constitución psicológica de un sistema no parece depender de su hardware, o de su composición física, sino de su sofware o programa" (p. 30).
UNA REFLEXIÓN
Encuentro el enfoque de Kim particularmente interesante (v., también, la versión que aparece en el volumen sobre teoría de la identidad publicado recientemente).
La identidad no es un cocepto unívoco. Cuando alguien dice que un pensamiento o una experiencia mental es idéntico a un evento cerebral, no necesariamente está diciendo que no hay ninguna diferencia entre ellos. Sin embargo, es lo que seguramente piensan los eliminativistas. Pero si lo mental es diferente en algún sentido de lo cerebral y lo mental es real (realismo acerca de lo mental), entonces ¿cabe hablar de identidad entre ellos? Pienso que sí.
Bueno, en realidad no se trata más que de la vieja y extendida idea del materialisto o fisicalismo no reductivo, o en otros términos, de la mera identidad de instancias.
Podríamos decir que la identidad de instancias es una identidad local, pero una identidad al fin y al cabo. Esto se aclara si dejamos de hablar de "la mente" como hablamos "del cerebro" como si fuera una cosa. Por una especie de paralelismo con el cerebro tendemos a reificar la mente, pero en realidad "la mente" como tal no existe, a no ser que tengamos claro que estamos hablando de eventos y procesos (mentales).
[Esto podría quizás implicar un aspecto ontológico, en la medida en que la mente existe de un modo diferente a como el cerebro existe].
El funcionalismo no necesita ser fisicalista o materialista, pero, de hecho, suele serlo, dando lugar a un tipo de fisicalismo no reductivo. Tampoco creo que el fisicalismo no reductivo tenga que ser funcionalista, pero, de hecho, suele serlo.
En lo que estoy pensando es en una teoría de la identidad no funcionalista, o al menos no compremetida con algunas ideas o tendencias típicas del funcionalismo (Fodor), consistente con el realismo de lo mental, reduccionista en cierto sentido (en términos de explicación mecanicista, o en términos de rechazo de cualquier reificación de la mente, por ejemplo), pero no en otros (eliminativismo, por ejemplo). [Está claro que el reduccionismo tampoco es un concepto unívoco].
La realización múltiple constituye un aspecto interesante de esta cuestión.
Sobre los ideas o tendencias "típicas" del funcionalismo que he mencionado, incluiria cierta visión de la autonomía de la psicología, cierta interpretación de la realización múltiple, y cierta relación con el modelo computacional-cognitivista de la mente.
De alguna manera nos movemos, actualmente, entre la neuromanía (una identidad simplista del tipo "usted es su cerebro", o "este proceso o experiencia mental" equivale a "la activación de esta área en la neuroimagen", por ejemplo), y el funcionalismo (una visión demasiado "computacional" y. a su modo, también reduccionista, de la mente). También reduccionista, al menos desde el punto de vista de la cognición corpórea y enactiva, porque ambos comparten un enfoque solipsista o internalista o individualista (en este sentido, el funcionalismo puede ser, paradójicamente, neurocentrista).
PARA SEGUIR PENSANDO
Una cuestión para seguir pensando es la relación entre estados mentales y estados funcionales, en particular la identidad entre ambos. Esa misma identidad es la que Putnam cuestionó en su revisión crítica del funcionalismo. También puede cuestionarse si consideramos los estados funcionales en términos de rol causal: ¿es posible que el mismo estado mental pueda desempeñar distintos roles causales?
Conocidos experimentos mentales de Block y Searle apuntan hacia el mismo objetivo (cuestionar la relación entre estados funcionales y estados mentales). Pero una cosa es cuestionar la identidad de tipos entre estados mentales y estados funcionales, y otra muy diferente considerar que hay estados mentales sin función. A su vez, la expresión "sin función" puede entenderse de diversas formas, por ejemplo, significando que hay estados mentales epifenomenales, o bien que hay estados o procesos mentales que no pueden ser explicados en términos neurocientíficos (v., el tema de los qualia).
martes, 25 de septiembre de 2012
ASKING WHAT´S INSIDE THE HEAD: NEUROPHILOSOPHY MEETS THE EXTENDED MIND (A. Chemero 2005)
Chemero comenta aquí dos obras Brain-Wise: Studies in Neurophilosophy de Patricia Churchland y Philosophy and Neuroscience: A Ruthless Reductive Account de John Bickle.
Aparte de la correspondiente reseña, la posición de Chemero queda reflejada en estas líneas: "For although almost most proponents of the situated, embodied cognitive science agree with Churchland and Bickle in their desire to apply results from the natural sciences to philosophical issues, they are not at all interested in reducing the mental to the neural" (p. 5).
Comienza recogiendo la observación realizada por Bechtel, Abrahamson and Graham (1999) acerca de la evolución de las ciencias cognitivas, que fue internalista hasta mediados de los años 80, a partir de este momento habría comenzado un proceso de "expansión" en dos direcciones, una descendente (o hacia abajo) hacia el cerebro, y otra hacia fuera o hacia el exterior, en el entorno ("outwards into the environment and dowards into the brain" -Bechtel et al, citado en p. 1).
Las dos obras reseñadas representan el primer movimiento, mientras que el segundo, desde cuya óptica escribe Chemero, se corresponde con la ciencia cognitiva situada y corpórea.
Tanto la obra de Churchland como la de Bickle son reduccionistas y defensoras de la de la identidad mente-cerebro. Churchland sostiene que la ciencia cognitiva es importante para la neurociencia porque indica a los neurocientíficos qué actividad mental necesita ser dilucidada. La autora también parece seguir la perspectiva tradicional de la ciencia cognitiva al entender la mente en términos de procesamiento de la información.
La posición de Bickle con respecto a la relación entre filosofía y neurociencia es aún más radical si cabe que la de Churchland, pero encuentro particularmente interesante su tratamiento -filosófico- de la tesis de la realización múltiple.
Como hemos visto, los dos libros respaldan la expansión "descendente" de la ciencia cognitiva; sin embargo, mantiene Chemero, los seguidores de la expansión "hacia fuera" deben resistirse, al menos parcialmente. En este punto es donde encontramos el la afirmación que he citado al principio: aunque la mayoría (?) de los proponentes de la ciencia cognitiva situada y corpórea comparten con Churchland y Bickle la aplicación de los resultados de las ciencias naturales a questiones filosóficas rechazan la reducción de lo mental a lo neural. De hecho, según Chemero, la característica de la ciencia cognitiva situada y corpórea es que el objeto de la explicación en psicología es el conjunto cerebro-cuerpo-entorno. ¿Cuál debería ser entonces la actitud de esta ciencia cognitiva hacia la neurofilosofía? Insistir en que lo mental no está confinado en la cabeza. Esto supone el rechazo de dos premisas fundamentales del enfoque neurofilosófico, a saber, el internalismo y el representacionalismo (sin abandonar una posición naturalista, es decir sin hacerse acreedores de los epítetos "no-brainer" o "a priori philosopher of mind" -p. 5).
Chemero considera que hay argumentos empíricos en contra del internalismo y también critica el representacionalismo (en concreto el uso de de la noción de la teoría de la emulación de Grush). Como alternativa propone la teoría de los sistemas dinámicos.
En conclusión la ciencia cognitiva situada y corpórea debe:
1) Admitir que el cerebro es importante.
2) Adoptar el modelo de sistemas dinámicos para explicar la actividad del sistema cerebro-cuerpo-entorno.
3) Abandonar por completo los argumentos basados en Tierras gemelas, qualia invertidos, o psicología marciana.
No se trata de ignorar los resultados neurocientíficos sino de mostrar que se interpretan mejor como referidos a una parte del sistema cerebro-cuerpo-entorno.
Aparte de la correspondiente reseña, la posición de Chemero queda reflejada en estas líneas: "For although almost most proponents of the situated, embodied cognitive science agree with Churchland and Bickle in their desire to apply results from the natural sciences to philosophical issues, they are not at all interested in reducing the mental to the neural" (p. 5).
Comienza recogiendo la observación realizada por Bechtel, Abrahamson and Graham (1999) acerca de la evolución de las ciencias cognitivas, que fue internalista hasta mediados de los años 80, a partir de este momento habría comenzado un proceso de "expansión" en dos direcciones, una descendente (o hacia abajo) hacia el cerebro, y otra hacia fuera o hacia el exterior, en el entorno ("outwards into the environment and dowards into the brain" -Bechtel et al, citado en p. 1).
Las dos obras reseñadas representan el primer movimiento, mientras que el segundo, desde cuya óptica escribe Chemero, se corresponde con la ciencia cognitiva situada y corpórea.
Tanto la obra de Churchland como la de Bickle son reduccionistas y defensoras de la de la identidad mente-cerebro. Churchland sostiene que la ciencia cognitiva es importante para la neurociencia porque indica a los neurocientíficos qué actividad mental necesita ser dilucidada. La autora también parece seguir la perspectiva tradicional de la ciencia cognitiva al entender la mente en términos de procesamiento de la información.
La posición de Bickle con respecto a la relación entre filosofía y neurociencia es aún más radical si cabe que la de Churchland, pero encuentro particularmente interesante su tratamiento -filosófico- de la tesis de la realización múltiple.
Como hemos visto, los dos libros respaldan la expansión "descendente" de la ciencia cognitiva; sin embargo, mantiene Chemero, los seguidores de la expansión "hacia fuera" deben resistirse, al menos parcialmente. En este punto es donde encontramos el la afirmación que he citado al principio: aunque la mayoría (?) de los proponentes de la ciencia cognitiva situada y corpórea comparten con Churchland y Bickle la aplicación de los resultados de las ciencias naturales a questiones filosóficas rechazan la reducción de lo mental a lo neural. De hecho, según Chemero, la característica de la ciencia cognitiva situada y corpórea es que el objeto de la explicación en psicología es el conjunto cerebro-cuerpo-entorno. ¿Cuál debería ser entonces la actitud de esta ciencia cognitiva hacia la neurofilosofía? Insistir en que lo mental no está confinado en la cabeza. Esto supone el rechazo de dos premisas fundamentales del enfoque neurofilosófico, a saber, el internalismo y el representacionalismo (sin abandonar una posición naturalista, es decir sin hacerse acreedores de los epítetos "no-brainer" o "a priori philosopher of mind" -p. 5).
Chemero considera que hay argumentos empíricos en contra del internalismo y también critica el representacionalismo (en concreto el uso de de la noción de la teoría de la emulación de Grush). Como alternativa propone la teoría de los sistemas dinámicos.
En conclusión la ciencia cognitiva situada y corpórea debe:
1) Admitir que el cerebro es importante.
2) Adoptar el modelo de sistemas dinámicos para explicar la actividad del sistema cerebro-cuerpo-entorno.
3) Abandonar por completo los argumentos basados en Tierras gemelas, qualia invertidos, o psicología marciana.
No se trata de ignorar los resultados neurocientíficos sino de mostrar que se interpretan mejor como referidos a una parte del sistema cerebro-cuerpo-entorno.
domingo, 16 de octubre de 2011
"Why There Still Has to Be a Language of Thought". Fodor (1987)
Hay traducción castellana como apéndice de Psicosemántica en Tecnos.
"Beliefs and Subdoxactic States" Stich (1978)
DRAFT (to be proofread)
So far I thought that, according to functionalism, the key property of intentional mental states was, apart from intentionality itself, their causal role. However, in the Stich paper causality appears connected to subdoxactic states, while the relation between intentional states is mainly conceived in terms of inference[A1] . Moreover, Stich suggests certain link between inference and consciousness (what implies a link between intentional states, esenctialy beliefs, and consciousness), whereas in the standard cognitive-scientific view the link traditionally underlined has been between intentional states and unconscious processes (For instance, Fodor 1987).
Although the link between inference and beliefs is in general clear, sometimes the position of the author is rather confusing, for instance, he admits that “inference relation includes other states in addition to beliefs” (514). It is true that he assume the existence of “specialized and limited” (507) inferential contact between beliefs and subdoxactic states, but in other occasions he emphasizes the opposite view: the two features which distinguishes beliefs from subdoxactic states are the acces to consciousness and inferential integration.
Why is important the distinction between beliefs and sybdoxactic states? Apparently the reason, according to Stich, would be the acceptance of intuitive psychology theory (which is coherent with this distinction, unlike the theory posited by Harman). But it is a sufficient reason (or ever the only one)? (Stich also suggests the importance to identify a particular psychological state -500, also 514-515-).
In general, the article shows that the concept of inference is problematic and possibly ambiguous (see 512 and 513 –perceptual inference, computational inference, etc.). Stich claims that the use of the concept in this context is an empirical question (513-514), but a matter of definition, I think, rarely is just an empirical question.
Another interesting point is whether beliefs have to have the form of linguistic representation. In this were the case, then linguistic representation would be a criterion for beliefs (516-517).
Additional question: It is not very clear the relation between simulation and inference: the reason for neglecting the distinction, the author suggests, could be that “like Harman, many of those concerned with cognitive simulation have been so captivated with the promise of inferential accounts of the mechanisms underlying perception and thought that they have failed to note the rather special and largely isolated nature of the inferential processes between beliefs and subdoxactic states” (517).
ANOTHER QUESTION: THE NON-INFERENTIAL RELATIONS BETWEENS BELIEFS: How are interpreted in this context contradictory beliefs, inconsistency, etc.?
[A1]Could be worhty to note that Fodor posited a kind of nondemostrative inference: "the inference from like effects to like causes" (Fodor 1968, p. 627).
"Multiple Realizability Revisited: Linking Cognitive and Neural States" Bechtel and Mundale (1999). "Neuroscience and multiple realizacíon: a reply to Bechtel and Mundale" Aizawa (2009). "Levels, individual variation, and massive multiple realization in neurobiology" Aizawa and Gillett (in Bickle, ed., 2009, 539-578)
jueves, 6 de octubre de 2011
Mental representation: An introduction. Jerry Fodor (1987)
DRAFT (to be proofread)
CONSCIOUS AND UNCONSCIOUS BELIEFS.
CONSCIOUS AND UNCONSCIOUS BELIEFS.
When Fodor distinguishes two kinds of mental states he presents “propositional attitudes” defending the notion of unconscious mental states (1987, 106) and adds “For example, beliefs and desires, unlike itches and after images, can and often do lead an entirely dispositional existence; and what is entirely dispositional is presumably ipso facto not conscious” (107). While the primary feature of Qualitative mental states is awareness, the essential property of Intentional mental states, such as beliefs and desires, is aboutness (108), that is, they have intentional content. Cognitive science deal with the later kind of mental states (in fact, “from the cognitive scientist´s point of view, consciousness is an embarrassment, a pathological condition of the mental states that he studies” -106-).
CAUSAL AND INFERENTIAL RELATIONS.
“The intentional mental states seem to be closely implicated in the causation of behaviour; specifically, of intelligent, higher cognitive behaviour” (Fodor 1987, 108). Cognitive science shares with commonsense or folk psychology the idea that the behaviour of people is explained by their intentional mental states, basically because they play a causal role with respect to this behaviour.
Moreover, there are also causal relations among beliefs and desires (Fodor 1987, 123).
Fodor introduces inferences when considers the, perhaps, “hardest” question “that a theory of mind has to face” (123), namely “what is for a mental state to have
Intentional content” (ibid.). Fodor suggests that the answer can lies in the connection between the intentional content and the inferential role of a mental state. The examples of this inferential role are logical: “conjuntive belief is inferable from both of its conjunts while the discjuntive belief is inferable from either of its disjuncts” (124). This connection will turn out crucial in the Fodor view since it underlies his main aim: a theory which provide a bridge between causal role and intentional content. Such a bridge will be a sort of “parallelism” (124), due to the fact that inferential relations among symbols can be “mimicked” by their syntactic relations[A1] .
[Another question: It is consistent the statement that “Beliefs have their causal roles in virtue of their contents” (Fodor 1987, 111) with the claim that the causal power depend upon the syntax (see 125)?]
[A1]Thus, a semantic relation, such as deducibility (this is the inferential element), can be mimicked by a syntactic relation, such as derivability (see 125).
lunes, 3 de octubre de 2011
"True Believers: The Intentional Strategy". Daniel Dennett (en Lycan and Prinz 2008)
-Defensa (moderada -v. la distinción entre las dos afirmaciones empíricas-) del modelo computacional de la mente y del "language of thought".
-Me siguen pareciendo oscuras las nociones de "isomorfismo" y "reflejo" (mirror).
-Interesante revisar y analizar el concepto de representación.
-¿Qué aporta el ejemplo del termostato al debate?
-Acertadamente distingue entre dos afirmaciones empíricas:
-Me siguen pareciendo oscuras las nociones de "isomorfismo" y "reflejo" (mirror).
-Interesante revisar y analizar el concepto de representación.
-¿Qué aporta el ejemplo del termostato al debate?
-Acertadamente distingue entre dos afirmaciones empíricas:
domingo, 2 de octubre de 2011
“What Might Cognition Be, If Not Computation?” Tim Van Gelder
Probably the significance of this article is due to fact that it provides a potential answer to the “what else could it be” argument, since the goal of the author is to propose a viable alternative to the computational paradigm in cognitive science (346, 359). According to this alternative, cognitive systems may be dynamical systems[AM1] . One of the most relevant features (if not the most) of this view is that, in contrast with orthodox-computational cognitive science, it eliminates representations -more precisely: at least certain kinds of systems are better understood excluding any reference to representations-.
The core of the argument deal with a device –called governor- of which purpose is to regulate steam power. This devise can be describe either in computational terms, that is, in form of an algorithm involving the manipulation of symbolic representations, or in a non-representational way, which coincides –this is a good rhetorical effect- with the actual solution to the problem, namely, the actual device built by James Watt.
The relation between certain parts of the device, the arm angle and the engine speed, is a key factor in the machine operation. According to the author this relation is a particular kind of dependence, which is non-representational. In fact, in order to describe such interaction a more powerful conceptual framework is needed, this framework is the mathematical language of dynamics. The relevant suggestion whit regard to our course is that “Cognitive systems may in fact be dynamical systems, and cognition the behaviour of some (non-computational) dynamical system” (358). The crucial point is how to establish “the bridge”, that is, the relevant relationship, between the Watt device and the human cognition. This connection is provided by the motivational oscillatory theory (MOT) (361) [It is difficult for me to follow the mathematical explanation], mainly because “In MOT, cognition is not the manipulation of symbols, but rather state-space[A2] evolution in a dynamical system” (362). (MOT is a case within a more general dynamical framework called for some authors “decision field theory”).
As far as I understand the argument the key feature is expressed in this sentence: “And it would be a model in which the agent and the choice environment, like the governor and the engine, are tightly interlocked” (360).
CONSEQUENCES REGARDING EMBODIED COGNITION
We can call this point “The autonomy question”: To what extent is the brain autonomous or self-contained regarding cognition? This is a significant issue in the Gursh reply. Van Gelder[AM3] , indicates that given that according to the computational view “the cognitive system traffics only in symbolic representation, human body and the physical environment can be dropped from consideration; it is possible to study the cognitive system as an autonomous, bodiless, and worldless system whose function is to transform imput representation into output representations” (373). Conversely, for the dynamical conception “the cognitive system is not just the encapsulated brain; rather, since the nervous system, body, and the environment are all constantly changing and simultaneously influencing each other, THE TRUE COGNITIVE SYSTEM IS A SINGLE UNIFIED SYSTEM EMBRACING ALL THREE” (373, see also 379).
(This is an expression of the continuous, simultaneous and mutually determining change which characterizes a dynamical system).
Another argument, among others, for the biological plausibility of this model concerns time. The role of time is more explicit and relevant in dynamics than in computational models, and “Timing is critical to a system that operates in a real body and environment” (379).
-Concerning the Cartesian assumptions considered by Grush, Van Gelder presents his notion of cognition as embodied and embedded in contrast to the Cartesian view and in concordance with the anti-Cartesian movement. In this sense, the dynamical account of cognition may be understood as a post-Cartesian approach to the mind and to the nature of the human being (see 380-381).
-Interesting remark: connectionist models are only a particular subcategory of dynamical systems. The kind of dynamical models suggested by the author for the cognitive system are different from connectionist model (see 370, 371)
SOME QUESTIONS
-In these two articles the notion of representation plays a significant role, I find that a potentially problematic aspect of the nature of representation is the relation between representation and symbol. Van Gelder talks of “symbolic representation” (350, 353), in a sense in which is difficult to distinguish between symbol and representation. Is every representation symbolic? On the other hand, the representational function appears to be a necessary element in the definition of symbol.
-When the author describes the computational model, he recalls that computation implies to manipulate symbols, and points out, that these symbols “have meaning” (350). Does this mean that the machine (the device or its parts) work with semantic properties?
-According to Van Gelder if a system is not representational then it is not computational. Can be possible computation without representation? On the other hand, the author suggests the possibility that a dynamical system incorporates representations within a non-computational framework (376, 377).
-“The computer does not realize the abstract dynamical model; rather, it simulates it” (369). What is the difference between realization and simulation?
-Finally, What is the strongest argument to claim that human cognition is a dynamical system?
[AM1]Dynamical systems are defined “as state-dependent systems whose states are numerical (in the abstract case, these will be numbers, vectors, etc.; in the concrete case, numerically mensurable quantities) and whose rule of evolution specifies sequences of such numerical states” (368).
[A2]the notion of state-space: The concept of state-dependent system: “A (concrete) state-dependent system Is a ser of features or aspects of the world which change over time interdependently…” (363).
FURTHER QUESTIONS ABOUT DYNAMICAL SYSTEMS:
The mathematical nature of dynamical systems (“in the concrete case, numerically measurable quantities” -368-) arises some questions:
-It is possible to account for consciousness by means of a set of equations?
-Is this model compatible with the free will?
Can this model account for the “interface problem” (the relationship between personal and subpersonal levels?
-Does follow –obey- both the brain and the mind –that is, physical and mental properties- the same equations?
-If the operation of the mind is capable of being expressed in a set of equations does entail the existence (and the identification) of psychological laws?
-To what extent criticism over the crucial example of dynamical research on human decision making (basically MOT) can affect to the whole theory regarding cognitive science?
One important point in this sense could be: MOT is characterised in this way: “The framework thus includes variables for the current state of motivation, satiation, preference, and action (movement), and set of differential equations describe how these variables change over time as a function of the current state of the system” (361).
How the variables are identified and picked up (chosen)? And how the numerical value is assigned to every variable? I think that this is a crucial problem since the model does not provide an answer and given that it is critical en the final result. Similarly, to contemplate an entire cognitive system (not just a particular task, skill or behaviour), for example the brain-body-environment system, or merely the mind-brain system, as a dynamical system arises the same questions.
[AM1]Dynamical systems are defined “as state-dependent systems whose states are numerical (in the abstract case, these will be numbers, vectors, etc.; in the concrete case, numerically mensurable quantities) and whose rule of evolution specifies sequences of such numerical states” (368).
sábado, 1 de octubre de 2011
“In Defense of Some `Cartesian` Assumptions Concerning the Brain and Its Operation”. Rick Grush (2003)
DRAFT (to be proofread)
Important point: to look for an alternative model to the computational theory (in other “machines”)
The author argues against two main theses related to the embodied cognition conception (and to other close approaches in cognitive science), claimed by who Crush called “the radicals” (Haugeland, Brooks, Clark, Van Gelder and Thelen, among others):
-The mind is not in the brain: cognition involves the interaction between brain, body and environment in such a way that the brain cannot be separate from this system [I will dub it “thesis BBE”].
-Cognition does not require representation [I will call it “thesis NR”].
The `Cartesian` assumptions will be the two opposite ideas: the mind have and manipulate representations [perhaps the claim here is too strong], and the mind is autonomous. But at the same time the author rejects standard cognitive science, in particular symbolic computationalism, so REPRESENTATION WITHOUR SYMBOLS (or without symbolic computation). But, what is the meaning of `representation` in this context? The answer is provided by the emulation theory: roughly speaking, the brain have two parallel functions, one as a controller and other as a emulator, the representations are embodied in the emulator
“The world is not enough” (86) (Cf. Brook)
Key argument against the view of representation in Gelder: p. 65
Brook: mechanisms interacts directly with the world, they don’ t need a kind of “in-between” construction (that is, representations) (see 68).
I am specially concern in the role of neuroscience in the enquiry on mind, and a significant feature of this article is the attention drawn [participio pasado comprobar] to real biological systems, particularly to the brain, along with some suggestions content about neuroscience (see 64).
The emulation framework is a kind of information processing strategy that in fact is implement in the nervous system: “The main idea is that musculoskeletal emulator can process efferent copies and provide predictions of what the peripheral signal will be before the real peripheral signal is available” (76). Evidence Gush mentions to support his claim is that certain movement errors have been explained (Wolpert, Ghahramani and Jordan, 1995) “on the assumption that during the initial phases of a movement, before proprioceptive feedback is available, the motor centers exploit feedback from an internal model of the musculo-skeletal system, while as time progresses, feedback from the periphery is incorporated into the estimate” (77). This internal model would be the emulator [related also to the simulation theory]
Another empirical evidence: Visual imagery (78) and visual perception (see Kosslyn)
PROBLEM: difference between on-line and off-line emulator operation
PROBLEM: How the argument about emulator and representation match with the argument about components
QUESTION: the argument based on the plug criterion and the pilot example (80) is enough to conclude that “the brain is a notionally self-contained locus of representational efficacy, not something that is essencially dependent upon the environment with which it is interacting…” (81). How the fact that the brain contains both the controller and the emulator is crucial for the brain to be a self-contained system?
The key point, I think, is that the emulator can operates without interaction with the real world
The argument rests on the emulation framework (74), in which is based the emulation theory of representation “according to which the brain constructs inner dynamical models, or emulators, of the body and environment which are used in parallel with the body and environment to enhance motor control and perception and to provide faster feedback during motor processes, and can be run off-line to produce imagery and evaluate sensoriomotor conterfactuals” (53).
The author agree whith the radicals on many points (see 55, 87-88):
-The emphasis in sensoriomotor control.
The Watt governor and the Timothy van Gelder interpretation
The Watt governor is a feedback controller. Many feedback controller work because they form a dynamical system. Crush calls the strong coupling thesis the claim that “brain and body/environment are coupled in the way that a controller and plant are coupled in a feedback control scheme” (59). (closed-loop control and mutual interaction). This lead to an “radical” idea called by the author “the strong coupling thesis” (59), according to which “the brain and body/environment are coupled in the way that a controller and plant are coupled in a feedback control scheme –they are in a state of mutual causal influence, and appropriate behaviors are an outcome of this interaction” (59). See “the dependence thesis”.
ONE PROBLEM: How identify and individualize (analyse) components? (67)
-Functions: Interface/component argument (Haugeland)
-Activities (Brook)
-Plug criterion (Gursh)
I find very interesting the idea that the brain could employ different strategies for different purposes, and from this perspective different models of the mind/body system may be right or reveals some aspect of its organization. In this sense the goal of the author would be to add the emulation framework to a set of tools consisting of theories such as classical symbol manipulation, connectionism, and dynamical system theory (88).
Finally, could be interesting to note the rhetorical or argumentative strategy followed by the author, namely, to accept some premises from those he is going to criticize leading to different conclusions: “…Showing how even on their own terms, there is a powerful model of sensorionotor function that underwrites the Cartesian assumptions” (55). Another example is that the concept of representation satisfices the conditions established by Haugeland in order to be a representation (see 83-84).
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